Los restaurantes de la Marina Alta y Baixa a los que siempre querrás volver

22:08 SBLonneke 0 Comments

Hay lugares a los que una vuelve únicamente por la comida. Y luego están esos otros sitios donde todo encaja: el ambiente, las vistas, la sensación de verano eterno, el sonido del mar y esa sobremesa que termina alargándose muchísimo más de lo previsto.

Eso es exactamente lo que ocurre en muchos restaurantes de la Marina Alta y la Marina Baixa. Y sinceramente, creo que es una de las zonas más especiales de toda la costa mediterránea para disfrutar de la gastronomía.

Entre Jávea, Moraira, Benissa, Gata de Gorgos o Altea encontramos restaurantes completamente diferentes entre sí, pero con algo en común: consiguen que quieras volver.

Uno de esos sitios es Tío Ennio Grill Coffee Bar, en Altea. El propio pueblo ya invita a ir sin prisas. Pasear por sus calles blancas, bajar hacia la zona del mar y terminar sentado en una terraza tranquila forma parte del plan. Pero si hay algo que realmente merece la pena aquí es su famosa milanesa. Enorme, crujiente y con muchísimo sabor. De esas que llegan a la mesa y automáticamente piensas que has acertado con el sitio. El ambiente además tiene ese aire moderno y relajado que hace que apetezca quedarse allí mucho más tiempo del previsto.

Restaurante Tío Ennio - Altea
Restaurante Tío Ennio - Altea

Muy diferente, aunque igualmente especial, es Algas l'Andragó. Posiblemente uno de los sitios más bonitos para tomar unas tapas frente al mar. Literalmente frente al mar. Hay restaurantes donde las vistas acompañan y luego están los que parecen integrados en el Mediterráneo. Y este es uno de ellos. Aquí lo mejor es simplemente dejarse llevar: pedir varias tapas para compartir, una copa fría y disfrutar del sonido de las olas mientras cae la tarde. El atardecer desde esta zona de Benissa tiene algo realmente espectacular.

Restaurante Algas - Cala L'Andragó
Restaurante Algas - Cala L'Andragó

Si hablamos de arroces y paellas, entonces es imposible no mencionar El Chamizo. Moraira tiene muchísimos restaurantes con encanto, pero El Chamizo sigue siendo uno de esos clásicos que nunca decepcionan. Comer una paella frente al mar aquí es prácticamente un ritual mediterráneo. Producto fresco, sabor intenso y ese punto tradicional que hace que realmente sepan a costa valenciana. Además, tiene ese ambiente elegante pero relajado que encaja perfectamente con la esencia de Moraira.

En un registro completamente distinto aparece Arrels Racó Gastronómic. Aquí la experiencia gira mucho más alrededor de la cocina creativa y del producto trabajado con muchísimo detalle. Es uno de esos restaurantes donde se nota que cada plato está pensado cuidadosamente. Y sinceramente, el menú degustación merece muchísimo la pena. Más que una comida, termina convirtiéndose en una experiencia gastronómica completa. Ideal para una ocasión especial o simplemente para disfrutar de algo diferente en plena Marina Alta.

Restaurante Arrels - Gata de Gorgos
Restaurante Arrels - Gata de Gorgos

Jávea, por supuesto, concentra algunos de los restaurantes más impresionantes de toda la zona. Uno de ellos es Restaurante Mirador de Jávea, donde las vistas son prácticamente protagonistas de la experiencia. Comer contemplando el Mediterráneo desde las alturas ya sería suficiente motivo para ir, pero además las paellas son realmente espectaculares. Y aunque parezca un detalle pequeño, su ajoaceite casero merece una mención aparte. De esos que empiezas probando “solo un poco” y terminas utilizando absolutamente con todo.

También en Jávea encontramos Restaurante Posidonia, un sitio con un ambiente elegante y muy mediterráneo donde destaca especialmente su famosa paella de foie. Puede sonar diferente, incluso arriesgada, pero precisamente ahí está parte de su encanto. Es intensa, original y muchísimo más equilibrada de lo que parece. Todo el restaurante transmite calma, luz y esa sensación de comida larga frente al mar que tan bien define el verano mediterráneo.

Restaurante Posidonia - Jávea
Restaurante Posidonia - Jávea

Y si hay un sitio donde el ambiente lo es absolutamente todo, ese es Cala Clémence del Portichol. Probablemente uno de los lugares más fotografiados de Jávea, aunque sinceramente las imágenes no terminan de transmitir lo bien que se está allí. Música relajada, decoración boho mediterránea, cocktails, iluminación cuidada y una ubicación privilegiada junto al Portichol. Es el típico sitio donde vas pensando en tomar algo rápido y acabas quedándote toda la tarde viendo caer el sol.

La Marina Alta y la Marina Baixa tienen muchísimos restaurantes increíbles, pero estos lugares consiguen algo que no siempre es fácil: hacer que la experiencia vaya mucho más allá de la comida. Porque al final, muchas veces lo que realmente recordamos no es únicamente un plato concreto, sino la conversación, el paisaje, el mar de fondo y esa sensación de felicidad tranquila que solo ciertos lugares consiguen transmitir.

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