Eat in Paris II (updated)

22:41 Lonneke SBLonneke 0 Comments


¡Buenas!

Ya estoy de vuelta de la ciudad de la luz y vengo con nuevas propuestas para comer en París. Así que no me enrollo más y os cuento:

1. Para merendar, Creperie Framboise está muy bien. Yo fui a la que está cerca del museo del Louvre. Tiene dos alturas y, aparte de céntrica, tiene unos crepes deliciosos. Yo me comí uno con mermelada de frambuesa y bebimos sidra ecológica, por probar. Está buena, pero no le encuentro ninguna diferencia en cuanto a sabor compararándola con la sidra normal.
Creperie Framboise

 2. Para comer repetí en el restaurante Higuma, pero esta vez fui al del boulevard des italiens. En esta ocasión pudimos ver a los cocineros en acción. No tengo nada nuevo que añadir a la reseña que escribí en 2014. Sólo puedo decir que está muy bien en cuanto a la relación calidad/precio. Esta vez probé la cerveza japonesa Asahi, y escogí el menú Yakinikudon Set. En él entraba una ensalada individual, un cuenco con sopa de miso y un cuenco súper grande con Yakinikudon, o lo que es lo mismo: arroz con ternera en salsa y jengibre.
Higuma Restaurante

3. Si eres brunch adict@ presta atención, que esto te interesa. En un principio íbamos a hacer el brunch en otro local, en Le Mondial, pero llegamos muy justos de tiempo y sin reserva previa. ¿Qué pasó? Que tuvimos que cambiar de idea, y por suerte encontramos este restaurante llamado La Quincaillerie. ¿Qué os puedo decir? Me encantó. Para empezar: la decoración. La ambientación rústica con madera y acero, los objetos vintage y la música indie pop de fondo me conquistaron. Y para seguir: la comida. Había buffet libre y un plato a elegir dentro de la fórmula brunch del domingo. Salimos rodando, y todo buenísimo. 
La Quincaillerie

La Quincaillerie

La Quincaillerie
 4. Para cenar, otro restaurante japonés: Quick Sushi. Si, me encanta el sushi ¿se nota? En esta ocasión me llevaron a un restaurante ubicado en el CC La Vache Noire. Lo que me hizo mucha gracia fue la cadena con los platos, como era buffet no nos cortamos nada en coger platos y más platos. Había una gran variedad de sushi y además pudimos pedir brochetas de salmón a la plancha, gambas, etc. Estaba todo muy bueno, pero es que a mi me gusta el sushi, así que es difícil no acertar.
Quick Sushi

5. Para tomar un café en una localización privilegiada, nada mejor que el Starbucks de Opera. No tiene nada especial a cualquier otro Starbucks excepto la arquitectura del edificio. Es una pasada, muy acorde a los edificios de esa zona. Lo único que no me gustó mucho es que está a tope de gente. Estás tomándote un café y de repente ves personas a tu alrededor esperando a que alguien se levante para ir corriendo a coger sitio. En plan buitre leonado acechando a la presa, tal cual.

6. Y el broche de oro, del cual no tengo fotos, es una crepería situada en la zona de Montparnasse que me encantó. Se llama Creperie de Josselin, y la recomiendo totalmente. Fuimos a cenar, también un poco tarde, y creíamos que no íbamos a tener sitio. Pues al final, en cinco minutos nos pusieron una mesa. Los camareros fueron súper simpáticos y muy atentos, incluso hicieron el amago de hablar en inglés. Volviendo al tema culinario, los crepes estaban de muerte. No exagero, estaban riquísimos. Y nos los sirvieron en menos de diez minutos. Para beber pedimos sidra "strong" y de postre un crepe de limón y azúcar para compartir. La cena nos salió por 33€ los dos. En Valencia no he visto una crepería de este estilo (comida, ubicación, decoración, atención de los camareros, etc.) que cueste la cena menos de 18€ por cabeza. Me impresionó, por la calidad de la comida, la atención y sobre todo el bajo coste. Se me olvidaba comentar la decoración de estilo típico de la bretaña francesa, con muebles de madera oscura, platos de porcelana pintados a mano, vidrieras e incluso un reloj de pie. Todo muy pintoresco, parecía que no estábamos en París, sino en un pueblecito. Y para terminar os voy a contar la anécdota de esa noche. Resulta que en este restaurante no aceptan tarjeta de crédito y nosotros no lo sabíamos. Pues al terminar de cenar le contamos al camarero que necesitábamos ir a un cajero a sacar dinero, y nos dijo que no había ningún problema. Pues salimos, sacamos dinero de un cajero y cuando entramos de nuevo habían 3 o 4 camareros mirándonos en plan "han vuelto". Por lo visto habían hecho apuestas de si volvíamos a pagar o no. Fue un poco surrealista y al final no nos cobraron 33€ sino 30€. Solo puedo decir que volveré, pero llevaremos dinero en efectivo por si las moscas.

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